raza

El árbitro huyó del campo al instante. Me habría reído de no ser por mi precaria situación.

—¿Crees que dejaría que me vencieras, bruja? —se jactó el mago oscuro, recuperando la fuerza en las rodillas e irguiéndose mientras sus fríos ojos me recorrían.

Dejé que me alzara del suelo e incluso patale...

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