cena iv

—¿De verdad no vas a decirnos de dónde eres? —preguntó Adam finalmente, rompiendo el espeso silencio que se había instalado sobre la mesa. Su tono era casi casual, pero el destello en sus ojos era todo lo contrario.

Tomó sus cubiertos y cortó limpiamente el asado de su plato con el tipo de precisió...

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