convocado

El toque de queda hacía que la manada se sintiera como una bestia enjaulada.

Cada noche, cuando la campana daba las cinco, las calles se vaciaban como la sangre drenándose de una vena. Las puertas se cerraban con llave. Las ventanas se sellaban. El aire mismo parecía contener la respiración. Y aunq...

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