festín

SAGE

La mujer del espejo no era una desconocida: era una contradicción.

Yo desnuda. Yo expuesta. Sin máscara.

Sin peluca. Sin lentes. Sin fingimientos. Solo mi propio reflejo, del tipo que haría dudar incluso a los dioses.

Mi piel brillaba como miel tibia bajo la suave luz de las velas, tersa e ...

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