Sexo en una cueva

—Maya, ¿estás bien?

Era Adam, después de unos diez minutos de no hablar. Estábamos en silencio, mirando las aguas fluyendo y la belleza de la naturaleza. Debía estar preguntándose por qué había decidido retirarme de repente, sin razones obvias que él pudiera ver.

Me giré para mirarlo entonces. Él ...

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