paseos nocturnos

Sentí que se me helaba la piel a pesar del calor de mi magia. Y mi mente tampoco se salvó: el plan y toda su estructura se estaban desmoronando, dispersándose, empujando con fuerza contra mi concentración, hasta hacerme latir la cabeza.

Darius. ¿Había sido estúpida al dejarlo vivir? Sí. Lo había si...

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