discusiones nocturnas

SAGE

Me quedé de pie en el centro de la choza y me negué a sentarme. Este no era momento para charlas; ese momento había quedado muy atrás. Debería estar en la biblioteca prohibida.

—¿Qué hago aquí? —repetí por tercera vez. La voz me salió áspera, delgada, tensa de irritación.

Pero daba igual. Ma...

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