discusiones nocturnas ii

Las palabras de Makeh quedaron suspendidas en el aire mucho después de que dejara de hablar. No eran de las que se desvanecen: presionaban, pesadas y asfixiantes, hundiéndose en mi piel como lluvia fría.

Destino. Oscuridad. Eternidad. Una diosa que maldecía a la gente por huir de sus tareas cósmica...

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