perturbado ii

Nadie debería haber estado en mis aposentos a esta hora. Todo el piso estaba en silencio, ese tipo de quietud profunda y controlada que solo llegaba después de que cada guardia cambiaba de puesto y se apagaba cada antorcha innecesaria.

Así que, cuando oí una voz detrás de mí, baja y condenadamente ...

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