sed de sangre II

SAGE

El dolor llegaba en oleadas lo bastante agudas como para robarme el aliento, luego el pensamiento, luego el lenguaje.

Sentía como si mis entrañas se desgarraran y se reconstruyeran mal, como huesos rechinando para encontrar nuevos sitios, como venas deshilachándose y volviéndose a enhebrar po...

Inicia sesión y continúa leyendo