preocupada

ADAM

La ausencia de Sage se me instaló en el pecho como hielo.

Incluso con el vínculo de pareja zumbando constante entre nosotros—incluso con la prueba firme e innegable de que estaba viva, fuerte, intacta—no lograba sacudirme la tensión enroscada en la columna.

Ella seguía ahí afuera. Sola.

Pod...

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