Superviviente II

El ladrido de un perro me despertó esta vez. Aún sintiéndome aturdido, dejé que mi mano acariciara y se estirara en la cama, deteniéndose en seco cuando noté algo. Estaba vestido.

¿Quién lo había hecho?

La primera vez, ni siquiera había notado si estaba vestido o no. El dolor no me había permitido...

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