Su nuevo hogar II

Las miradas penetrantes de mis salvadores me hacían morderme el labio nerviosamente.

Estaba nerviosa porque no sabía qué harían conmigo ahora que estaba despierta. ¿Me mandarían lejos o me quedarían? Esperaba lo último.

—Maya…— La mujer llamó esta vez, colocando su mano en mi hombro, sus ojos un l...

Inicia sesión y continúa leyendo