El regalo de Diana

Un golpe sonó en la puerta, atrayendo toda nuestra atención hacia la sala de estar. ¿Quién podría estar llamando a esta hora? Esta pregunta se reflejaba en todos nuestros rostros.

Peter dejó caer sus cubiertos y se levantó de su asiento.

—Deberían continuar. Déjenme ver quién está llamando. Podría ...

Inicia sesión y continúa leyendo