En la fiesta por la paz IV

¿Yo estaba hiriendo sus sentimientos? ¿En serio, el idiota tenía la audacia de quejarse de que yo estaba hiriendo sus sentimientos?

No lo culpaba, sin embargo. No sabía quién era yo. Pensaba que yo era su nueva conquista, la chica nueva que adornaría su cama.

¡El bastardo!

Sin más preámbulos, apa...

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