capítulo 164

El cuello me picaba.

En el momento en que las palabras de Blake flotaron en el aire—¿Todavía hay mosquitos en esta época del año?—sentí mi piel erizarse bajo el cuello de cachemira.

No por irritación real, sino por la repentina y pánica conciencia de que el corrector podría estar fallando.

—Yo...—...

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