capítulo 31

La tensión se prolongaba.

La mirada de la abuela iba de Daniel a mí, y luego de vuelta a Daniel, como si intentara reconciliar dos piezas de información incompatibles.

Di algo, Emma. Arregla esto.

—Abuela —di un paso al frente, forzando un tono alegre en mi voz—, ¿por qué no entramos? Podemos habl...

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