El aroma de Dios

Seraphina temblaba ante la pregunta que Aiden le había lanzado. Ni siquiera Aiden le dio a Seraphina la oportunidad de responder. Ella temía que al final Aiden descubriera quién era.

—¿Por qué no respondes a mi pregunta? ¿Por qué estás callada?

—¡C-cómo puedo responder si sigues preguntando! —dijo...

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