Capítulo 20 Fuga y desobediencia

Dos años atrás

Enrique Sandoval

Le calentaba las manos heladas a Melisa. Esta mujer era un témpano de hielo, por más que la carpa con el humo del agua que estamos hirviendo para mantener tibio el lugar le brinda algo de calor.

—Odio este lugar. Te juro, Niño, que ya quiero irme.

—¿Piensas dejarm...

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