Parte 6 (4)

De repente, un hombre gritó el nombre del Comandante.

—¡Mi Comandante! —gritó.

Babida se giró y localizó el origen del grito. Provenía del balcón de la sede administrativa y el hombre que llamaba su atención no era otro que el ayudante de campo del difunto Gobernador, Polo.

Parecía que algo serio...

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