Parte 9 (1)

—¡Su Alteza! ¡Su Alteza! ¡Su Alteza!— susurraba alguien repetidamente en los oídos del durmiente Gobernador Babida.

—Su Alteza, ¿está bien?— interrogó el individuo al leñador que aún no respondía, pues seguía durmiendo.

—Bueno, probablemente deberíamos esperar hasta mañana por la mañana— dijo el i...

Inicia sesión y continúa leyendo