Capítulo 34 El segundo santuario

Aquella noche, Amara no durmió en una cama.

No quiso.

La sala de música abandonada había sido preparada para ella con mantas limpias, una jarra de agua, pan fresco, frutas y una silla junto a la ventana. Damián había insistido en que descansara. Rowan había colocado guardias leales en los accesos....

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