Capítulo 306

El beso fue profundo, lento y tuvo el sabor de meses de disculpas no dichas. Cuando por fin se separaron, ambos estaban sin aliento, con la frente apoyada una contra la otra en el silencioso santuario de la habitación. El “espacio” que Ida había pedido había resultado ser un vacío que casi los asfix...

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