Capítulo 311

Kenji estaba sentado en el borde de la cama, el teléfono en la mano, la pantalla iluminada con correos a los que se suponía que debería prestar más atención.

Ya alcanzaba a oír pasos suaves en el piso de arriba. Risas. Música.

Dejó el teléfono a un lado.

Por una vez, el mundo no se iba a derrumba...

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