Capítulo 325

Si había algo que Kenji despreciaba, era la deslealtad.

Estaba sentado en su sala a oscuras, con las piernas cruzadas y haciendo girar suavemente su vino tinto dentro de la copa.

Llevaba así más de treinta minutos, con la mirada fija en la puerta, esperando. La foto que Thomas le envió era inconfu...

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