Capítulo 6 Su dolor, mi culpa #1
Pov
OSCAR
-Ese dolor en sus ojos. Su llanto. Nunca, en 8 años, jamás la ví visto llorar así Oh Madison pero que hiciste...
¿Entro o me voy detrás de ella...?—Escucho la risa de mi hija adentro de la casa y camino hacia la puerta—
-¿Por qué te burlaste así de ella?, eso no era necesario Madison, ¡por Dios!.
—Mi hija se ríe a carcajadas con las palabras de Derek—
–Sí, lo era, necesitaba ver su cara de dolor, que supiera cuál es su lugar, por años se ha creído demasiado y por fin lo entendió, es una arrastrada que solo mendiga la atención de mi padre.
–Madison..
–Mi amor, ya logramos lo que queríamos, decirle de lo nuestro.
–Le tendiste una trampa para que nos encontrara juntos, hasta la empujaste, creo que se golpeó el estómago muy fuerte.
–¿Y?.
–¡Es su cumpleaños, ¡mierda!.
–Sí, quería justamente lo que lo pasó, que nos viera juntitos haciendo el amor..
–¡¿Qué?!.—Ya no soporto más su descaro y entro—
–¡Ay papá, me asustaste!, ¿no sé supone que estarías afuera toda la... noche.
–¡¿Por qué diablos le hiciste esto a Débora?!.
–¡Se lo merece papá, no se cansaba de humillarme!.
–¡¿Ponerte en tu lugar, es humillarte?!.
–¡Sí, y tú se lo permitiste papá!, quedarme con su novio es mi recompensa por todas sus humillaciones.—Miro al mocoso desgraciado y no me contengo de darle sus trompada. La primera le rompe el labio, la segunda la mejilla y la última le rompe la nariz—.¡No, no déjalo!.
–¡Sal de aquí o te asesino aquí mismo maldito desgraciado!.
–¡Él no se va, esta también es mi casa y nos vamos a casar!.
–¡Ni siquiera sueñes que voy a permitir semejante mierda!.
–¡No puedes prohibirme nada papá! Yo solo le di una leccióna esa perra presumida.—Un dolor que nunca había experimentado me atraviesa el pecho, la miro—
–Nunca me imaginé sentirme tan avergonzado de tí, quizás en mi amor de padre, nunca me dí cuenta de lo que realmente eres. Una persona de mal corazón a la que no le importa hacerle daño a los demás..—El nudo en mi garganta me hace respirar repetidamente—.Lo peor de todo, es que yo soy el culpable de todo. Eres un ser despreciable.
–Papi, no me digas esas cosas.—Comienza a llorar, miro a la basura a su lado, luego a ella y me doy la vuelta para irme—
–Saca esa basura de mi casa.. Y tú, Madison, ya no eres mi hija, mi muñequita de cristal. Hoy, se ha roto en mil pedazos, así como rompiste el corazón de Débora, y el mío.—Comienzo a caminar y sus sollozos queman mi alma pero su proceder más.
Me duele el alma al darme cuenta que soy el verdadero culpable de esto, porque la mal crié y sin querer cree el monstruo que hoy es mi hija.
Corro hacia mi auto para tratar de alcanzarla. Subí e inmediatamente acelero.
A unos kilómetros veo su auto, la sigo discretamente.
Llega a la emergencia del hospital, ¿pero que hace aquí? ¿Tan mal está?.
Se baja y la expresión de sh cuerpo me dice que no está bien. Parqueo, bajo rápido del auto, necesito saber ¿qué tiene?, ¿que le pasa?.
Entro a la emergencias buscándola entre la gente, sus gritos me hacen correr hacía el lugar donde está–
–¡Aah! ¡No no no! ¡No quiero perderlo no quiero perderlo!.–Sangre corre por su piernas, no puede ser… está embarazada–
–Débora…–Me mira, y si la mirada de dolor por lo que le hicieron esos dos me de dejó en shock, está, rompe mi alma–
–¡Oscar, diles salven a mi bebé qué…!–pierde el conocimiento, cae desmayada en mi brazos–
–¡Ya la oyeron, salven al bebé!.–La cargo en brazos y la coloco en la camilla. Los doctores y enfermeras se ponen a trabajar con ella para salvar a su bebé. ¡Dios por favor qué lo hagan, lo podré vivir con esto en mi conciencia!.
Cuando terminan, el doctor me llama–
–Señor Barret, El golpe fue muy fuerte, el bebé murió al instante.–¡Dios!–
–No no, ¿por qué por qué?, mi bebé. –Débora lo escucha y rompe en llanto. ¿Cómo se retribuye algo así?, ¿cómo voy a reponer este daño que le ha hecho mi hija? ¡¿Cómo?!–
–¿Íbamos a tener un bebé?.–Ella la escoria, ¿cómo mierda supo que estaba aquí?. Se ponen a hablar mientras lucho con las gganas molerlo a golpes–
–¡Largo te dije!.–El pendejo se va–.Usted también señor Barret.–¿Qué?–
–Débora, yo…
–Váyase.–Con todo el pesar del mundo, me alejo de su lado.
Espero afuera al doctor, quiero saber que procede.
Pero ella sale, caminando lentamente se sube a su vehículo. ¡¿Pero está loca?!.
La sigo hasta que llega a su casa. Ella sube y yo me quedo en el auto. No sé si subir o irme a un hotel, hoy no puedo ir a la casa.
El celular vibra en mis bolsillos–
–Nestor.
–Oscar, ¿pero por qué te fuiste?. La velada se puso deliciosa con la llegada de Mónica y sus amigas, me preguntó por tí inmediatamente llegar.
–Estaba aburrido. Y lo mejor que hice fue eso, llegando a casa… ¡Dios!.
–¿Qué pasa?.
–Madi… se acostó con el novio de Débora e hizo que los encontara juntos en mi casa. Débora hasta perdió a su bebé.
–¡¿Pero qué demonios?!.
–Nestor, mi hija, mi niña ha sido la culpable de algo imperdonable.–Se me salen las lágrimas–.Es mi culpa, al dejar que se enfrentaran así, al permitir que Madi hiciera siempre lo que le dió la gana. Pero yo no sabía que ella sería capaz de algo así.
–¿Después de perder al bebé?.
–Es obvio que no se quedaría en el hospital.
–Oscar… perdiste mucho tiempo para decirle lo que sientes, ahora ya es tarde.
–Lo era igual, porque ella se iba a casar, estaba embarazada, hoy se lo iba a decir en la cena de su cumpleaños. Pero hubiera preferido verla felíz con el idiota ese y con su bebé, al verla ese dolor en sus por lo que hicieron y por perder a su bebé.
–¡Dios!, amigo lo siento tanto.
–No sé que hacer.
–Déjala que se calme, así podrás hablar con ella, perdir su perdón para que no deje la empresa.
–Si deja la empresa estoy frito.
–Le diste demasiada confianza, libertad, demasiado poder. Lo sabes.
–Y no me arrepiento. Sin ella, me empresa jamás sería lo que es hoy.
–Lo sé, pero ahora mismo, tiene la sarten por el mango. Sé que quisieras que tuviese otra tuya entre las manos pero.
–Cierra la boca. –Se ríe–
–Solo quiero calmar el ambiente.
–Subiré a verla.
–No, pero dale tiempo.
–No puedo, necesito ver cómo está. Hasta luego.–Cierro la llamada, tengo colgado su dolor en mi corazón. Un dolor del que directa o indirectamente, soy culpable. Y no sé cómo remediar.
