Capítulo 7 Su dolor, mi culpa #2
POV parte 2. Momento del chantaje
Oscar
Prendo el carro y me dirijo hacia la entrada.
—Dígale a la señorita Jensen que quiero verla. — El de seguridad afirma, llama de inmediato.
—Dígale que pase. — Escucho su voz por el intercomunicador. Sonrío. Me dejó pasar, eso quiere decir que no está molesta conmigo.
Ella me espera con una sonrisa que le he visto en los negocios, pero esta tiene un algo que no logro descifrar. Está tomando whisky.
—¿Whisky? ¿Estás loca? Tienes medicamentos en tu...
—Mi favorito, ¿desea un poco? —me interrumpe. Afirmo. Prepara un trago para mí.
—Débora, yo...
—Siéntese, señor Barrett, lo va a necesitar.
—¿Disculpa? — Me entrega el vaso de whisky, va a su impresora, me entrega unos documentos y al leer...
¡¿Pero qué demonios?! —. ¿Qué significa esto, Débora? ¡¿Cómo consiguió estos documentos?! —No puede ser, esto era lo único que no quería que supiera de mí.
Sé que tiene acceso a todo, pero a esto era imposible que lo consiguiera. —. ¿Esto es por lo que le hizo mi hija? ¿Verdad?
— Afirma. Me tiene en sus manos, es obvio que quiere algo a cambio.
—¿Qué es, Débora? — Es imposible que pueda calmar mi rabia.
—Quiero que se case conmigo, señor Barrett.
—¿Qué? —No puedo creer lo que estoy escuchando. ¿Ella me está chantajeando?—. No —le digo. Es imposible,
si me llego a casar con ella será porque yo... no puedo casarme por un puto chantaje.
—Medio Ambiente y todas las entidades judiciales estarán sobre usted y todo lo que le pertenece si no acepta casarse conmigo.
—¡Yo confiaba en usted, Débora! —Me levanto tirando todos los papeles al suelo.—. ¡¿Eres el topo?!, ¡¿eres quien da información fuera de la empresa?!
—Se levanta y me da una cachetada. La miro dolido.
—¡Nunca, jamás en su vida se le vuelva a ocurrir dudar de mí, si estoy haciendo esto es porque su hija me humilló, hizo que perdiera a mi hijo y junto a mi ex prometido me rompieron por dentro!, solo quiero vengarme por lo que me hicieron.
—¡¿Qué mierda quiere que piense?!, ¡esto puede destruir todo por lo que he trabajado por más de 20 años!
—Y se lo merece.
—Débora.
—¿Sabe el daño que esto le hará a la gente, Oscar?, nunca me imaginé eso de usted.
—¡No hable de lo que no sabe!
—¡¿Qué no sé?! A usted también se le está olvidando mi certificación en gestión de riesgos ambientales.
—Débora, por favor, esto puede destruirme, en verdad...—Se acerca a mi rostro. ¡Dios mío! ¿Cómo puede ser tan perfecta? Hasta en estos momentos es bellísima.
—Si yo hubiese querido delatarlo ya estaría detenido y en la ruina. Oscar. —Hace una pausa para respirar.—. Hace aproximadamente ocho meses que lo sé.
—Bajo la cabeza, la vergüenza me termina de matar. Tomo el whisky de mi vaso y me sirvo más de la botella que le quito de la mano.
—¿Eso es sangre? —pregunta cuando queda mirando mi mano.
—No es mi sangre, es de esa basura. Ellos... Se casarán. Conozco lo caprichosa que es mi hija.
—¿Lo golpeó?, no me cuenta estaba... estoy muy mal...—Afirmo a su pregunta —.¿Por qué lo golpeó?
—Por basura, por hacerte daño. Débora, ellos...
—Gracias y tranquilo, yo cuento con esa boda. —Se ríe.
—Débora, me siento muy mal por lo que te hizo mi hija, pero...
—No me importa si se siente mal. Si dice que no, estos archivos llegan a la ERAE en segundos. Copias al New York Times.. A cada organización ambiental que encuentre.
—Débora, por favor, no me hagas esto.
—Lo siento, pero necesito ser su esposa.
—¿Por qué? —Mi voz se pierde en un susurro—.¿Por qué no solo arruinarme?
—Señor Barrett... No estoy bromeando, esto no es un juego. Acepte mi oferta o... — Resoplo enfurecido.
—Acepto. —No me queda más opción —. Mi hija necesita un escarmiento y yo necesito que esto nunca en la vida salga a la luz. Así que destrúyalo, Débora.
—Lo haré cuando su firma ante un juez acredite que soy su esposa.
—¡Esto es peligroso, carajo, si llega a manos equivocadas...! —Pierdo el control, pero cierro la boca cuando ella recoge todos los papeles, los echa en la chimenea, prende fuego y los papeles quedan hechos cenizas.
—Nos casaremos en una semana, señor Barrett, me convertiré en la dueña y señora de Tecnosfera Constructora y de su fortuna, de paso.
—Sonríe. No puedo creer lo que está pasando. Hablamos un poco más —. Nos vemos mañana en la empresa, futuro esposo.
—Afirmo mirando la computadora donde sé que tiene los documentos del proyecto —. Está a salvo, aún después de la firma que me acredite como su esposa, señor Barrett.
—La miro a los ojos antes de irme.
Me tiene en sus manos, sí. Pero no se lo pondré tan fácil.
Entro a mi auto, llamo a Nestor.
—¿Qué pasó, hablaste con ella?
—Sí, y me chantajeó para que me case con ella.
—¡¿Qué mierda estás diciendo?!, ¡¿cómo se atrevió?!
—Está dolida.
—¡¿La estás defendiendo?!
—Nestor.
—Oscar, dime que no aceptaste.
—Sí, tiene sus razones. —No puedo decirle que ella sabe algo que no debería saber nadie.
—Prepara un documento prenupcial., pero yo te dictaré los terminos.
—¿Estás bromeando? Dijiste que después de lo de Susan jamás te casarías.
—No. No es broma, también soy culpable de su desgracia. Tienes hasta máximo a las 10 de la mañana. Así que comienza a escribir lo que te dictaré.
—Débora, te ayudaré en tu venganza por tu dolor, pero bajo mis términos.
