Capítulo 40 Lobo blanco

Mis puños golpeaban el saco de boxeo con furia rítmica, cada golpe enviando vibraciones sordas por mis antebrazos. El gimnasio vacío resonaba con el sonido del cuero encontrándose con la piel, pesado e implacable. El sudor rodaba por mi espalda, empapando mi camiseta gris sin mangas. Mi lobo, Echo, ...

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