Capítulo 32 Celoso hasta de una maldita sudadera

SANTINO

No pasa mucho tiempo antes de que alguien golpee con fuerza mi puerta. Ni siquiera alcanzo a responder antes de que se abra y mis tres hermanos entren en fila.

Fulmino con la mirada a Lucas, que en este momento parece muy satisfecho consigo mismo.

—Así que escuché que hay que felicita...

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