Capítulo 45 El mismo vino, distinto final

Santino

Dos días miserables sin poder robarle un abrazo o un beso. Sin tenerla en mis brazos por las noches. Ahora es su último día aquí, y no tengo ni la más remota idea de cómo despedirme.

Sé que tengo que hacerlo. Ella lo merece. Lo que tenemos merece una despedida como se debe. Pero cada v...

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