Capítulo 51 Volviste para irte otra vez

ALEXA

En cuanto me golpea la brisa helada, se me relajan los músculos tensos y vuelvo a poder respirar hondo.

El cuerpo me sigue temblando mientras me empiezan a rodar lágrimas ardientes por las mejillas. Me estremezco por dentro al pensar que se va a ir a casa con ella esta noche.

¿Dónde est...

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