Capítulo 24

Tenía razón; no eran ni las diez de la mañana de un viernes cuando el coche de Bianca se detuvo frente a la mansión. Estaba ocupada preparando café cuando Alessandro preguntó.

—¿De quién es la puerta del coche que acabo de escuchar, Lisa? —Alessandro quiere saber con el ceño fruncido.

—Es tu amant...

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