Capítulo 20 ¿Le vas a pagar de nuevo con tu cuerpo?

Tomás tuvo que darle tres patadas a la puerta para que la cerradura cediera.

El departamento estaba en silencio. Olía a caldo y a medicinas, y en la cocina la luz seguía encendida. Rosa Montiel estaba tirada en el suelo, junto a la mesa, con una silla volcada a un lado y un plato roto cerca de la m...

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