Capítulo 23 Hablando con sinceridad.

Rosa estaba recostada en una cama enorme, con una vía en el brazo y la cara todavía pálida. Cuando lo vio entrar, se acomodó la sábana sobre el pecho y levantó la barbilla, igualita a su hija.

—Siéntese.

Maximiliano obedeció. No recordaba la última vez que alguien le había dado una orden.

—Le...

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