Capítulo 18 El tributo del silencio

El habitáculo blindado del sedán se transformó en un espacio sin tiempo, donde el aire se volvió denso, sobrecargado por el olor a cuero, el calor corporal y la fragancia masculina de Dominic que lo impregnaba todo. No había música, no había ruido exterior; solo el ronroneo amortiguado del motor ...

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