Capítulo 34 ¿En sus manos?

Kattya

El eco de sus palabras flotó en el aire de la habitación como un veneno espeso, pero dentro de mí algo se quebró con un crujido seco, definitivo e irreversible. Las acusaciones de Nikolay, su risa burlona y su negativa rotunda a creer que su propia madre me había sepultado en la oscuridad de...

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