Capítulo 46 ¡Malditos celos!

Kattya

La luz destellante del diamante sobre la almohadilla de terciopelo no me produjo más que un profundo e incontrolable malestar.

Miré la joya y luego a Nikolay, cuyo rostro reflejaba una devoción que no causó nada en mí, como si un anillo costoso tuviera la capacidad mágica de borrar el rastr...

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