Capítulo 50 Ya no queda nada

Kattya

Retiré mi mano con brusquedad y carraspeé con mi garganta, mi… mi madre tenía una sonrisa de oreja a oreja, al igual que él, mientras que yo debo parecer un papel. 

—Bueno Kattya, siéntate a comer, te preparamos algo especial. 

—No —bramé de inmediato—. No tengo hambre —la sospecha que las...

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