Capítulo 28 Capítulo 28: La semilla en el infierno

El tiempo en la mansión de Caleb no se medía en horas ni en días, sino en silencios. Un silencio pesado, asfixiante, que se adhería a las paredes de mármol y a los muebles de diseño como una segunda capa de polvo invisible. Habían pasado tres semanas desde que me obligaron a cruzar aquellas puertas ...

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