Capítulo 24 La desesperación del tiburón

El reloj en la pared de la oficina de Damián De La Torre marcaba las diez de la mañana. El piso 25 estaba en pleno apogeo: el tecleo incesante, el murmullo de las conversaciones, el timbre de los teléfonos. Pero para Damián, todo era un ruido de fondo. Su atención estaba clavada en un solo lugar: el...

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