Capítulo 28 El pulso de poder

Adrián abrió los ojos de golpe, como si un resorte lo hubiera impulsado. La luz del amanecer se colaba por los ventanales, y a su lado, dormida, estaba Camila. Su respiración era tranquila, su cabello rojo se desparramaba sobre la almohada y su bata de seda se había abierto, dejando entrever la suav...

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