Capítulo 29 El juego de los celos

Camila salió de la oficina de Damián con una sonrisa triunfal en los labios. El pulso de poder había sido perfecto. Damián estaba desarmado, confundido, hambriento. Y ella tenía el control. Caminó por el pasillo con paso firme, la cabeza en alto y el corazón latiéndole con fuerza. Un punto para mí, ...

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