Capítulo 8 La caída de la reina

El silencio en la sala era tan denso que dolía respirar. Solo se escuchaba la voz de Camila.

—Si cambiamos estos ventanales por paneles corredizos —continuó Camila, con una voz firme que no temblaba—, y traemos madera nativa a los pisos, hacemos que la luz fluya... esto no será una porquería. Va a ...

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