Capítulo 9 La puerta del león

El reloj en la pared marcaba la una de la tarde. Camila llevaba casi cinco horas frente a la computadora, con los ojos ardientes por la falta de sueño y la espalda rígida por la postura incómoda en aquella silla coja. El ruido de la fotocopiadora a su lado era un martilleo constante en su cabeza.

S...

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