Capítulo 120 Oscuro, posesivo y mío

—Estoy mal —susurré contra su boca, casi riendo entre lágrimas—. Debería asustarme tu obsesión. Debería huir. Pero... me excita. 

La confesión escapó de mis labios sin que pudiera evitarlo.

La tensión en la mandíbula de Salvatore fue evidente, sin embargo, no le dejé hablar.

—Me excita saber que me ...

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