Capítulo 125 Un toque inesperado

El aroma de su perfume masculino llegó a mis fosas nasales embriagándome por un momento y mi hermano pareció notar algo porque me miró divertido.

—Señorita Arabella, por aquí.

Mi vientre se contrajo por el nerviosismo.

—Entre —dijo Matteo—. Yo me quedaré justo aquí. Si necesita algo, lo que sea, sol...

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