Capítulo 4 capitulo 3
Riley
Sonrío grandemente cuando veo su rostro rojo por la ira, tenerla cerca es una satisfacción que no pienso dejar pasar, haré que se revuelque en la mierda conmigo, aún sigue cuando me dijo que todo había sido una apuesta, que ella jamas saldría con un mal vestido, mal hablado y pobre como yo, una mujer como ella no podía estar con alguien como yo.
Maldita mujer, me hizo quedar en ridículo delante de toda la universidad, por eso deje que la insulsa de su prima, creyera que algún día me casaría con ella, la deje a mi lado por todo este tiempo, porque quería joderla, y al final lo hice, los deje en la calle, bueno, eso último no lo logre yo, su padre fue un imbécil que se dejó coger muy fácil.
Cuando entro a mi negocio le dije como eran las cosas, pero el cretino no supo manejarlo bien.
—¿Qué le pasa? —Me levanté de mi lugar para acercarme a ella.
—A mí nada, solo dije lo que veo, con ese atuendo eres digna de ser llamada amante, ¿no lo crees? —Sus manos se aprietan con fuerza a sus lados y sonrío aún más.
—Es un imbécil, jamás sería una
—¿Estás segura?, porque el tipo de mujeres como tú están acostumbradas a serlo, no veo porque ahora te ofendes, recuerdo muy bien que eres la chica que le quitaba los novios a sus amigas en la universidad, ¿O ya lo olvidaste?
—Usted no sabe nada, ya no soy la misma mujer, y no haría algo como eso ni loca —Asiento moviendo el anillo que tengo en mi dedo meñique.
—Bien, entonces sigue siendo mi mensajera. Ahora trae esas cajas aquí, las quiero sobre mi escritorio, no en el piso —Sus labios se aprieta y la veo como se da la vuelta para agacharse y recoger las cajas. Joder, la maldita sigue siendo igual de hermosa como la recordaba.
Con el mentón arriba camina hasta mí, pero no llega a la mesa porque su tacón se dobla y cae haciendo que su rostro quede en mi entrepierna.
—Bueno, en este momento no se me antoja una, pero si quieres podemos hacerlo más tarde —gruñe alejando su rostro de mí.
—Es un maldito cretino, ni siquiera me ayudo, ¿Qué tipo de caballero es?
—Ninguno, no soy un caballero, así que no esperes algo diferente de mí. Levántate, deja las cajas encima del escritorio y tráeme un café —Se levanta limpiándose sus rodillas y acomodando su vestido.
—Yo no hago eso, soy su mensajera, no su sirvienta.
—Soy su jefe y harás lo que se me dé la gana, si no te sirve puedes largarte —Asiente apretando los dientes. Toma las cajas y las deja sobre mi escritorio para darse la vuelta y salir de la oficina.
Tomó mi móvil y marcó el número de mi mano derecha en la organización, todos creen que mi imperio lo he conseguido con mi inteligencia y si es verdad, pero también está mi negocio ilegal, aquel con el que llevo desde que tenía diecisiete.
Soy el líder de la mejor organización de venta de armas de todo Norteamérica, podría decirse que soy un mafioso, pero en realidad no vendo droga, solo armas y algunas cosas más.
—Si me llamas antes de nuestra reunión es porque pasa algo, ¿Qué sucede hermano? —gruño rascando mi barba cuando escucho la voz de Iván, es mi mejor amigo, como mi hermano.
— Charlotte aparecio en mi empresa, quiere que la ayude, entro a la boca del lobo, quiero que vayas a la cárcel —Escucho su risa haciendo que enfurezca más
— ¡Vaya!, eso sí que es una sorpresa, al final tendrás tu venganza hermano, ¿pero para qué quieres que vaya?
—Ahora que está aquí, voy a hacer lo necesario para que este conmigo, asi que habla con su padre, y que él la convenza como sea
—No hagas una locura, sabes que no nos conviene, nadie sabe que tú eres Queen, si se enteran estaremos jodidos.
«Joder, lo sé, pero ahora que la tengo a mi lado no voy a dejar pasar esta oportunidad».
—Lo sé, pero no puedo dejar pasar esta oportunidad, ella misma vino a mí, ahora quiero que siga para siempre asi —Vuelve a reír y sé por qué es, el maldito sabe de mi obsesión por esa mujer.
—Imagino todo lo que ha pasado por tu cabeza, joder, esa mujer siempre te volvió loco y no puedo decir que no sé por qué es, porque la condenada está muy buena.
—Cierra la boca y piensa mejor como harás que ese hombre la convenza
—Tranquilo hermano, sabes que no toco lo que no me pertenece y mucho menos si es tuyo. Tengo la solución para eso, no te preocupes
«Sí, joder, ella es mía, aunque no lo sea aún, la haré besar el piso por donde pase y luego de hacer la mía la ataré de por vida a mí».
—Bien, confió en ti, y si es mía, aunque ella no lo sepa aún, pero eso es otro asunto, necesito que me digas que debo hacer, no tengo tiempo para pensar ahora en eso.
—Para eso me tienes a mí, para que salve tu trasero. Bien, haremos esto, debes interponer una demanda en su contra, asi su situación estará más complicada y estoy seguro de que ella hará lo que le pidas, además de eso, inventa que necesitas una dama de compañía, tu imagen debe mejorar si te ven con una mujer, y de paso te quitas a la loca de su prima de encima
—¡Carajo, ¿por qué no lo pensé antes?, ella hará lo que sea con tal de que su padre este bien, bien, hazlo encárgate de todo!
—Listo, me hago cargo, por ahora ten las manos lejos de ella —río rodando los ojos aunque no me pueda ver.
—Cierra la boca, mejor organiza la reunión de hoy, les mostraré los nuevos prototipos de las armas que nos pidieron los chinos.
—Joder, imagino esas maravillas —Lo escuchó reír y en ese momento la puerta es abierta por Charlotte que viene con mi café en la mano.
—Te habló después, estoy ocupado.
