Capítulo 5 capitulo 4
Cuelgo el teléfono y endurezco mi expresión cuando la veo acercarse con el vaso de café en la mano, camina algo raro, parece que no recuerda como es andar en esos monstruos.
—Aquí tiene su café, ¿Necesita algo más? —Asiento.
—Sí, que te acerques y lo pongas frente a mí —bufa y sin decir una sola palabra hace lo que le digo. Con paso apresurado se acerca a mí, pero como la otra vez vuelve a tropezar dejando caer el café en mi entrepierna.El líquido hirviendo atravesó la tela de mi pantalón. Maldijo, alejándome de un salto.
—¡Joder!
—Lo siento, yo no…
—¿Crees que “lo siento” cura una quemadura de segundo grado?
—¡Lo siento, lo siento, no quise hacerlo! —La veo tomar las toallas que tengo sobre el escritorio y con rapidez empezar a secar mi zona haciendo que me excite por sus manos en mí.
—¡¿Qué crees qué haces?! —digo sintiendo la ira apoderándose de mí porque no quiero que sepa lo que ocasiona eso en mí.
—Solo lo intentó limpiar —Niego quitando las manos de mi pene con rapidez.
—Mejor salga de mi oficina ahora mismo, es una inepta, ¡Lárguese de aquí y quítese esos malditos zapatos o va a terminar con el cuello roto! —Asiente dándose la vuelta y saliendo como si la quisieran matar.
—Maldita mujer del infierno, acaba de quemarme —Me levanto y camino hasta el baño para poder quitarme el pantalón y los calzoncillos viendo lo rojo de mi entrepierna.
—¡Por Dios! —Me volteo por el grito viendo a Charlotte detrás de mí con la mirada en mi entrepierna, su rostro está rojo y quisiera reír, pero no puedo hacerlo porque el dolor que siento no me deja.
—¿Qué rayos haces aquí? —Menea su cabeza de un lado a otro y luego me mira.
—Pensé que… necesitaría una pomada para eso… así que se la traje —dice largándome un frasco blanco, lo tomo y levantó una ceja al ver que no dejaba de mirarme.
—¿Se te perdió algo?, porque si no es así, puedes irte, no voy a ponérmela contigo aquí —Niega repetidamente y sale con rapidez de la oficina.
Cuando estoy solo río porque su rostro sonrojado y asustado al ver mi entrepierna no me deja tranquilo, joder es una torpe en todo su esplendor, pero sí que voy a divertirme con ella aquí, además que sé que sería la candidata perfecta, ella no lo sabe, pero acaba de salvarme la vida, porque si no acepta por las buenas estar conmigo para quitarme a su prima de encima, haré que lo haga por las malas.
Pase toda la tarde con malestares porque si me movía mucho la ropa rozaba con mi entrepierna y el dolor era insoportable, ahora mismo lo único que quería era tenerla frente a mí castigarla por su torpeza.
Escucho el sonido de la puerta e imagino que es ella porque la mandé a llamar, dejaría tantos rodeos y le diría lo que necesitaba, si no aceptaba buscaría la forma de que si lo hiciera. La veo entrar a la oficina y sonrío cuando su rostro se sonroja al verme, no ha podido sacar de su mente lo que vio y eso me encanta porque significa que le gusto.
—Me mandó a llamar, ¿Qué necesita? —Sonrío.
—Entra, cierra la puerta y toma asiento, lo que tengo que decirte es algo delicado y nadie puede saberlo —Asiente haciendo lo que le pido, cuando la tengo enfrente suspiro.
—Mi imagen como empresario está en juego, desde tu prima que se hizo pasar por mi esposa, nadie ha estado a mi lado, necesito una dama de compañía y tú eres la indicada — gruñe como un animal feroz
"Claro su cara de empresario, si parece mas un mafiosos que otra cosa, pero solo lo pienso para mi y no lo digo en voz alta"
—Ese no es mi problema y ya le dije que no pienso hacer nada de eso, dígale a mi prima que lo haga, al final ya todos los han visto juntos.
— Tu prima es un fastidio, no la quiero cerca de nuevo, además, ya la conocen, tener una imagen fresca a mi lado es lo ideal, y quiero que seas tú —gruñe con fuerza por mis palabras.
—Creo que le deje muy claro que no pensaba hacer eso, no sé por qué se separaron y no me interesa , pero eso no es mi problema, busque otra persona, yo no hare eso.
«Esta maldita mujer no entiende».
—Te equivocas si crees que esto es una negociación —dijo Riley—. Es una rendición.
—No me rendiré.
—Pero lo harás por tu padre. Mañana mismo pueden añadir cargos nuevos. Cadena perpetua.
No estaba eligiendo entre dignidad y supervivencia.
Estaba eligiendo entre el infierno de mi padre… y el mío.
—No sé cómo rayos sabe todo eso, pero no pienso hacer lo que quiere, busque otra mujer que me imagino que le sobran, no me joda a mí más.
—Sí, me sobran las mujeres, pero tú eres la indicada, además me sacaré de encima a tu prima que no entiende que lo que tuvimos se acabó.
Sus ojos se llenan de lágrimas y no producen nada en mí, soy un desgraciado, no ocasiona nada en mí, me juré que jamás dejaría que algo relacionado con ella me afectara y esta no será la ocasión, Charlotte me tuvo en la palma de su mano, pudo tener todo lo que quiso a mi lado, pero prefirió humillarme y despreciable.
ahora que la tengo en mis manos no pienso dejarlas ir, sabrá lo que es estar con Riley Evans, alias Queen, maldecirá el día en que entró por mi oficina.
—Tienes una semana para aparecer como mi acompañante en el evento que te indicare. Si no lo haces, el caso de tu padre no se agravará… se convertirá en cadena perpetua.
