Capítulo 291

El desayuno transcurrió sin prisa, como si el tiempo se hubiera detenido dentro de esas paredes. La luz de la mañana inundaba el comedor en un ángulo oblicuo, filtrándose por las altas ventanas y posándose sobre la mesa como una sábana dorada. El vapor del café se elevaba en espirales perezosas, mez...

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