Capítulo 292

El desayuno terminó sin anuncio formal, como todo en ese territorio: con la sensación de que el momento había cumplido su propósito. Las tazas se recogieron en un silencio coreografiado, los platos se retiraron con una precisión casi ceremoniosa. El último sorbo de café se tomó como si sellara un pa...

Inicia sesión y continúa leyendo